Me acabo de dar cuenta que cocinar en television debe ser complicadisimo , sabes lo que es meter en un segmento de tele el lavado de medio kilo de cebolla? el cortar 4 morrones prolijitos para que queden lindos en camara? Ahora entiendo el tema de los ayudantes al aire, te moris de angustia como cocinero si tenes que seguir el ritmo del programa y encima que te quede bien el morfi, que mas de una vez alimenta ua mesa entera.
Mis respetos a los cocineros en television, menos a Maru Botana, porque esa nació sabiendo hacer tele.
En fin, me la juego que el cocinero y el ayudante fueron en un principio el chef de moda y el cocinero de la cantina de la esquina que la remaban solos en la tele. A ellos, gracias
martes, enero 3
A ellos, gracias.
Locura pandemica
La pucha che, qué pasó? Me pasó un dinosaurio por la espalda y se quedó a dormir. Eso fue la pandemia, eso fué cuando murió papá y la vida se hizo tan inmensa que de esto me olvidé. Sentarme a escribir? Era perder mucho tiempo preciado. La muerte estaba a la vuelta de la esquina, nos escondiamos por la calle para ver si podiamos llegar a la casa de algun amigo que aun tome mate, y luego paso tanto tiempo que en realidad era a lo de algun amigo que no comparta el mate.
Fue una locura, de verdad.
domingo, marzo 7
Jugar o ser feliz
Me enrosqué, me enrosqué tremendamente en un juego que era solo tuyo. Me agarraste en un momento donde no estaba mirándome con claridad y creí en alguna magia ancestral del universo que me traía el amor eterno en forma de acertijo.
Igual está bien, a mi esa forma de creer me fortalece, cada vez que pienso que el mundo tiene algo mejor para mí estoy un pasito más cerca de verdaderamente conseguirlo. Cuando yo creo en una persona, apuesto al rincón de mi corazón donde no entran los prejuicios y reina la empatía, en ese momento mi corazón se hace un poquito más grande, y siempre dá lugar a nuevas sensaciones dignas de ser vividas.
Pero me enrosqué y eso sí que me dá bronca, siempre me reprocho la manera que tengo de no-ver-las-cosas , aunque quizás sea parte del embrujo ese que tanto me divierte, me dejo hechizar por el momento y voy jugando en el viento con las chispas. Lo que me dá bronca es quemarme, porque lógico que duele, que lastima, y que demora un tiempo en sanar.
De cualquier manera realmente no pasa nada, cuando el corazón se agranda cada vez un poquito más, es siempre más fácil y rápido sanar.
No pasa nada, yo crezco, y vos? Bueno, vos la verdad que ojalá algún día lo hagas también. En serio, de corazón, ojalá que dejes de jugar y te dediques a ser feliz.
miércoles, diciembre 30
Un juego que quiero jugar
No quiero dejar pasar mucho tiempo porque ya se me están olvidando algunas cosas, y definitivamente no las quiero olvidar. No las voy a olvidar.
No quiero dejar pasar mucho tiempo desde ese día que con miedo, angustia, incertidumbres varias, y otro tanto de deseos, nos encontramos al fin. Llegué y no dudé un segundo, te pregunté si te podía abrazar y sólo me dijiste "Gracias" mientras nos fundimos. Rápidamente te solté porque claro, daba miedo también. Me enseñaste un poco el lugar, ese lugar al que yo siempre entré por la puerta de adelante y que ese día tenía otra historia para contar. Te pregunté si podíamos actuar como dos personas normales que se querían conocer y pasar un buen rato, aunque vos ya tenías preparada la picada arriba de la mesa, como quien sabe bien lo que hace y lo que quiere.
Y nos metimos en esa... en mirarnos a la cara por vez primera, aunque bien podría contarse como decimotercera. Nos metimos a hablar de viajes, de la vida, de familia, de tu viejo y mi abuela. Hablamos de tu música y la mía que eran dos nombres de una misma cosa; mientras nos metíamos más adentro de lo que sabíamos que ya existía y en persona crecía de manera incontrolable. Habías preparado la mesa con una distancia social digna de sala de emergencias que no tardó mucho en acortarse. Entre risas y charlas ya estábamos en nuestro mundo y ahí fué cuando te levantaste, para ir a -nosequé- y solo al pasar me rozaste el brazo con el nudillo del dedo índice. Como quien toca un pichón recién nacido... apenas sentí el roce y todo el mundo se erizó bajo mi piel.
Desde ese momento a esta parte ya no recuerdo mucho más, tengo un registro intenso de fuego y calidez de corazón, de tus ojos sinceros y tus abrazos inmensos, de algunas dolencias compartidas y muchas otras separados. De como supiste cambiar mis besos con miradas tristes, sólo con más besos. De palabras de toda índole que siempre terminan en te entiendo, te quiero, te acompaño.
Hoy me reconozco más fuerte y preparada que nunca, con intenciones a flor de piel y ese gustito a -noteconozcoynomeimporta-. Con millones de miedos, dudas, y otro tanto de emociones que si quisiera ponerles nombre no existiría, pero les ganan por goleada a todas las demás. Y creo firmemente que todo lo que la vida me dió antes, me trajo hasta acá con unos cuantos suplentes para seguir jugando si hace falta.
Lo gracioso es que esta vez, llamarle juego, no me molesta en absoluto. Esta vez jugar se volvió lo que siempre debiera haber sido: diversión, expectativa, esfuerzo, estrategia... esperanza en que el trabajo en equipo, esta vez, nos deje salir ganando.
domingo, diciembre 13
Me está pasando algo, al fin.
Me está pasando algo que no puedo contar.
Me está pasando algo, fuertisimo, gigante, tremendo, y lo tengo todo contenido acá, adentro mío. Me está pasando algo que quise contar y me dijeron "no me digas más nada". Y lejos de tomarlo como una señal, un motivo para pensar que algo podía estar mal, sólo entendí que era algo que no podía contar, que podía ser tan mío que nadie lo entendiera, y por primera vez no me importara nada la opinión ajena. De hecho ni la mía tengo, creo estar formulando algo parecido a una opinión, pero estoy gobernada por una bandera que siempre disfruté levantar que dice "vamos viendo"... sólo que en este vamos viendo, realmente sólo puedo ver. No se puede tocar, sentir, oler, a penas una vez hubo lugar y fué una explosión tan grande que casi rompemos los vidrios y lastimamos a todos. Estoy gobernada por un millon trescientas sesenta y cinco mil emociones todas apretaditas acá adentro. Que cuando me hablás salen como un torrente magnifico y fluido en armonía con el cosmos, pero después no tienen donde llegar y vuelven, se apretan, una a una, acá en el pecho, y la verdad es que de tanto aprieto, ya duele un poco.
Te pedí que me cuides, y me cuidas, me pediste que te banque, y te banco.
Y yo de paciencia no sé nada, pero de vos tampoco y sin embargo acá estamos, jugando a querernos.
lunes, julio 13
Darle lugar a la felicidad ajena
Yo me pregunto si Rory pensó alguna vez si realmente esta persona la amaba, si quizás en algún punto entendió que ése no era el momento propicio para hacer lo que hizo, que a veces hay que darle lugar a la persona que queremos para que tenga su día, su momento, único e irrepetible, y esperar un poquito para las urgencias propias que podrían satisfacerse mañana. A veces hay que demostrarle al otro, que en ese momento de plena felicidad bien merecida, es más importante que nuestras carencias.