Hoy es el dia en que por primera vez, a mis treinti, me encuentro realmente sola. Pero no sola de nadie, ni de tristeza, ni de soledad. Me encuentro sola en el único sentido que al parecer nunca había afrontado realmente. Sola de no tener nadie plenamente cercano, de no tener ese par que hasta ahora siempre me habia acompañado en multiples formas. A nivel base en mi familia nunca jamás tuve uno, ellos están armados de otra manera y nunca encajé, pero de alguna manera fui creando vinculos donde las amistades se volvían tan cercanas que hasta parecían parejas. Siempre tuve a quién llamar cuando me sentía triste o enojada, la mayoria de las veces si tenia que hacer algun tramite pesado conseguia quien me acompañara, y podía tener charlas filosóficas maravillosas hondando a lo profundo del ser con una birra y un par de cigarros nomás.
Pero hoy no, hoy miro alrededor y estoy repleta de buenos amigos, de gente que me quiere, que me aprecia por lo que soy y se alegra de verme llegar, pero no, con ellos no tengo ese tipo de cercanía constante. Y debo admitir que siento un poco de alivio, siento que de una vez por todas estoy logrando preferirme a mi, enterita. Porque obviamente me veo escapando cada dos por tres a esos habitos conocidos de ver quien esta disponible cuando me siento mal o necesito escapar de algun sentimiento, pero en mi cabeza se está empezando a formar esto de "mejor me quedo conmigo" y realmente se siente extrañamente como la mejor opción.
Claramente que luego cuando me toca sentirme mal, o escapar de algun sentimiento, y tengo solo mi presencia, nada es tan sencillo y amoroso como parece.
No obstante, a fin de cuentas, me alegro de por primera vez en la vida, estar eligiendome a mi a pesar de todo.
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lunes, marzo 6
A pesar de todo
lunes, marzo 18
A eso vengo
Me encuentro en silencio, mirando pasar el tiempo, de lejos, como si pudiera -ahorasi- tomar distancia y empezar a ver el panorama. Leo algunas cosas de no hace tanto, y me siento campeona y nockeada a la vez. Por fin reconozco esas palabras como mías, ya no me son ajenos esos pensamientos oscuros, se que siempre están ahí, y soy consciente de que tengo que llevar la vida con otra gentileza. Empiezo, una vez más empiezo, a retomar este camino hacia mi. Y ya reconozco algunas sensaciones, la calma, momentánea y sabrosa como pan de mañana, la de gente que automáticamente queda detrás, la de la solitud sin soledad. Y muchos buenos deseos, para mí, para todos.
A eso me vengo a aferrar.
lunes, febrero 26
El camino que elegí
Un dia tuve la suerte mirarme al espejo y encontrarme, saber quien era, qué queria, y como quería vivir mi vida. Ese mismo dia lloré, un poco de felicidad, un poco por melancolía. Y comencé el camino más largo, el de aprender a ponerme primero, para poder dar siempre lo mejor de mí a quien tuviera en frente. En ese camino algunas personas tuvieron que quedar atrás, porque en cada paso el caminar era distinto, y ya no podíamos ir al mismo ritmo. Varios años después, todavía hoy, lo transito y les aseguro que de fácil nada tiene, hay golpes, incertidumbre, piedras, y algún que otro desvío. Pero con el tiempo se me unió un montón de gente que camina a la par, que me alienta cuando estoy cansada, y con la que solo por charlar el camino se disfruta.
Y al final del día, cuando pienso en el destino,
creo que ya no me importa más a donde voy,
sino lo importante que es caminar así.
Y al final del día, cuando pienso en el destino,
creo que ya no me importa más a donde voy,
sino lo importante que es caminar así.
jueves, agosto 20
Sujeta
Y me deleitaba cada tarde con el ritual. LLegaba del trabajo, con su largo pelo, suelto al aire. Tenia una cabellera generosa hasta la cintura, incluso más si alisábamos los bucles, pero siempre peinada al viento. En verano casi que reflejaba el sol, o se quemaba de la nada, como la hora dorada.
Ella llega, cierra con llave y deja las llaves puestas, como si fuera más rápido abrir la mañana siguiente. Pero no, ambos sabemos que es para encontrarlas a la mañana siguiente, y no demorarse. Derecho a la cocina y me besa, con un beso corto, bien dado, quizás no tan corto, un beso que se entrega en segundos, pero se entrega. Da media vuelta sobre sus pies, y aterriza al borde la cama, se saca los zapatos y cuando es verano se queda en pata, y casi en cueros. Ama el verano. Desde que entregó el beso me habla, hasta que vuelve y me abraza, siempre de atrás, un abrazo que no pueda ser sujetado.Y ahí, es cuando la magia comienza. Me dá la espalda y levanta los brazos mientras se aleja, despacio comienza a sujetarse el cabello, con el tacto de una hechicera, sujeta cada sector comenzando por la nuca, con los dedos semi-encorvados, a modo de peine, de caricia que sujeta. Hace el nudo, que nunca pude entender, con su propio cabello. Éste queda sujeto, firme, pero con la soltura de un atardecer, de un momento glorioso y frágil por terminar para renacer. Y es que ella se la pasaba con el cabello suelto, hermosamente desplegado, y levantaba miradas a su alrededor, ella lo llevaba libre, y parecía libre, pero no lo era. Cuando llegaba a casa, luego de besarme, o abrazarme, y me daba la espalda, era el momento donde ella comenzaba a ser. Allí no levantaba más miradas que la mía, la única presente, y la que la veía desnuda cada noche. Desnuda como nadie la vería jamás, vestida, pero desnuda a mí. Suelta, despreocupada de todo lo que la rodeaba, sumamente ágil, fuerte y frágil a la vez. Toda para mí. Sujeta para mí.
Ella llega, cierra con llave y deja las llaves puestas, como si fuera más rápido abrir la mañana siguiente. Pero no, ambos sabemos que es para encontrarlas a la mañana siguiente, y no demorarse. Derecho a la cocina y me besa, con un beso corto, bien dado, quizás no tan corto, un beso que se entrega en segundos, pero se entrega. Da media vuelta sobre sus pies, y aterriza al borde la cama, se saca los zapatos y cuando es verano se queda en pata, y casi en cueros. Ama el verano. Desde que entregó el beso me habla, hasta que vuelve y me abraza, siempre de atrás, un abrazo que no pueda ser sujetado.Y ahí, es cuando la magia comienza. Me dá la espalda y levanta los brazos mientras se aleja, despacio comienza a sujetarse el cabello, con el tacto de una hechicera, sujeta cada sector comenzando por la nuca, con los dedos semi-encorvados, a modo de peine, de caricia que sujeta. Hace el nudo, que nunca pude entender, con su propio cabello. Éste queda sujeto, firme, pero con la soltura de un atardecer, de un momento glorioso y frágil por terminar para renacer. Y es que ella se la pasaba con el cabello suelto, hermosamente desplegado, y levantaba miradas a su alrededor, ella lo llevaba libre, y parecía libre, pero no lo era. Cuando llegaba a casa, luego de besarme, o abrazarme, y me daba la espalda, era el momento donde ella comenzaba a ser. Allí no levantaba más miradas que la mía, la única presente, y la que la veía desnuda cada noche. Desnuda como nadie la vería jamás, vestida, pero desnuda a mí. Suelta, despreocupada de todo lo que la rodeaba, sumamente ágil, fuerte y frágil a la vez. Toda para mí. Sujeta para mí.
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domingo, julio 5
Conocerse toma su tiempo
Solo tomo café real, y real es con espuma. A veces bailo frente al espejo y nunca corro un colectivo. Como aceitunas más que caramelos, y no le encuentro el gusto a la lechuga. Aborrezco el frío. Siempre digo buen día al colectivero, y nunca me siento adelante. Le encuentro un gran disgusto a las faltas de ortografía. Abrazo mucho. Siempre quise poder enojarme más por fuera en los momentos necesarios. Jamás salteo una comida, ni la cambiaría por un tecito, sopita, o yogur. Sufro de contractura cervical muy a menudo: cargo mis problemas en los hombros, literalmente. No sé si el sol nos afecta más a las personas de ojos claros, nunca tuve otros para probar. Nunca recuerdo la clave del homebanking. No puedo encontrar satisfacción alguna en el deporte, pero bailando el mundo es diferente. Me gustaría imprimir todas las fotos que tomo, y tener suficientes paredes para colgarlas. Hago listas a menudo, pero jamás las uso. Tengo 9 elefantes en mi cuarto, 2 en mi notebook y uno en mi pierna. Si pudiera levantaría todos los perros de la calle y cerraría todos los criaderos de raza. Tengo más ahijados que hermanos y más amigos que calzados. Siempre pensé que me tocó un signo muy berreta. Cambio este reino por un sanguche de miga. No entiendo la comida agridulce. Me gusta el puré de calabaza con mucha mayonesa. Prefiero un cuarto de tostado antes que una torta entera. Mi nariz es grande y mis pechos son pequeños, y me gustan así. Nada que tenga que ver con mis pies merece ser mencionado. Me gusta mi pelo tal como es, nunca lo he agredido con tinturas o tratamientos. Desvestirse me parece un tramite eterno, pero andar sin ropa es la gloria. Le tengo pánico a los grupos de mujeres. Soy mujer. Seria mil veces madre antes que profesional. Tengo dos bastidores, un atril, y un juego de oleos sin abrir. Hace dos años los pedi para mi cumpleaños. Voy a mudarme pronto, y voy a ser feliz.
sábado, mayo 23
Lo que perdemos
Hay personas a las que se les hace difícil, casi imposible, decir que no. Se sienten en deuda, en ofensa, al negarse. No importa lo que deseen, no importa si tienen algo importante que hacer, si podrían dormir la siesta, o terminar la entrega de mañana. Todo porque esa persona, que ocupa algún lugar en nuestras vidas, necesita algo. Creen que satisfacer necesidades está primero, que no cuesta nada, que no se pierde nada.
Pero se olvidan, que al decir que sí a una cosa,
le están diciendo que no a muchas otras.
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martes, enero 27
Alguna brisa
Aun recuerdo como tiraba su cabello hacia atrás cuando éste se cernía sobre su rostro, sin ponerlo detras de la oreja, sin tomarlo con una hebilla, solo lo quitaba fuera del camino y lo dejaba ser libre hasta que alguna brisa lo trajera de nuevo.
miércoles, enero 21
El deprimido
Lo peor que le podés preguntar al deprimido es porqué está deprimido. El deprimido real no lo sabe, y si lo sabe, no está deprimido clinicamente.
Al deprimido le molesta, le aborrece, que le pregunten porqué está así,
Así que ya sabés, si alguien que está mal, te lo dice, quizás es mucho más sano preguntarle si algo sucedió, y si no fué así, entonces entender el pedido de auxilio e ir a su encuentro.
Porque la mayoría de las veces el deprimido solo quiere compañía, mientras lee el diario, mientras cuelga la ropa, solamente quiere que alguien esté ahí y no lo deje caer.
Al deprimido le molesta, le aborrece, que le pregunten porqué está así,
¿Sabés porqué?
Por que ni él lo sabe, ni el mismo entiende, y además si te habla, seguramente no esté buscando el porqué, está buscando compañía, porque para análisis seguro que ya tiene su momento de terapia,
y vaya que duele analizar...
Así que ya sabés, si alguien que está mal, te lo dice, quizás es mucho más sano preguntarle si algo sucedió, y si no fué así, entonces entender el pedido de auxilio e ir a su encuentro.
Porque la mayoría de las veces el deprimido solo quiere compañía, mientras lee el diario, mientras cuelga la ropa, solamente quiere que alguien esté ahí y no lo deje caer.
lunes, enero 19
Sátiro-optimista
Dentro de lo pesimista a veces está el lado sátiro-optimista
Pensás que quizás a vos no te toca, que simplemente no te va a pasar, que no hay cuento de hadas. Pero también después pensás que a lo mejor el cuento de hadas se lo puede armar uno, que existe la inseminación artificial y las familias de a dos. Que quizás, llegado el momento, es mejor tomar la decisión uno mismo y no esperar a que otro quiera también. Ni hablar de que sea por error, por descuido. Qué mejor que tener la convicción fuerte de lo que uno quiere y lograrlo por sí mismo.
Y después pensas en más adelante, en cambiar pañales solo, en madrugar solo, en correr a la guardia solo. Pero bueno, después de todo no estás solo, son dos, siempre van a ser dos... Aunque todos sean tres.
Después de todo uno le puede encontrar la vuelta si realmente lo quiere. Habrá que ver que tanto nos pega la vida como para querer ser dos, antes que tres.
Pensás que quizás a vos no te toca, que simplemente no te va a pasar, que no hay cuento de hadas. Pero también después pensás que a lo mejor el cuento de hadas se lo puede armar uno, que existe la inseminación artificial y las familias de a dos. Que quizás, llegado el momento, es mejor tomar la decisión uno mismo y no esperar a que otro quiera también. Ni hablar de que sea por error, por descuido. Qué mejor que tener la convicción fuerte de lo que uno quiere y lograrlo por sí mismo.
Y después pensas en más adelante, en cambiar pañales solo, en madrugar solo, en correr a la guardia solo. Pero bueno, después de todo no estás solo, son dos, siempre van a ser dos... Aunque todos sean tres.
Después de todo uno le puede encontrar la vuelta si realmente lo quiere. Habrá que ver que tanto nos pega la vida como para querer ser dos, antes que tres.
domingo, octubre 5
Un lugar
He estado ahi, sé lo que se siente. Y es mas facil, por supuesto, el cuerpo entero sabe que es mas facil perderse asi. Es por eso que una vez que entraste, es dificil salir, porque el maldito se siente comodo, en soledad, a oscuras. Lo peor es que al tener algo de placer, nunca deja de ser tentador. Es uno de esos vicios de los que todos hablan, quizas el peor de todos, es el que te ahoga con tus propias manos, el que se cría en tu cabeza y te domina. Funciona a base de miedos, de cobardía, de soledad autoimpuesta. Y funciona, cuando se te apaga el alma y se cierran todas las puertas.
Sé lo que se siente, he estado ahí.
lunes, mayo 12
Que sirva
Que el pasado no me detenga, que la gente que se fué y dejó sus marcas no me distraiga, que quienes decidan estar pero no estar, sean una ayuda para saber diferenciar. Que aprenda, siempre aprenda algo nuevo. Que el miedo no me detenga, que todo cambio siempre traiga algo bueno, y abra infinitas posibilidades. Que no me rinda, que llore, que sufra, pero que siga. Que nunca me castigue, no me presione, no me auto-exija. Que cumpla mis metas, sin frustrarme en el camino. Que nunca vuelva a mirarme en un espejo sin encontrarme. Que no me vuelva a perder.
martes, abril 24
Había una vez...
Quizás formó parte de su naturaleza, el encantar muchachos le hacía sentir viva y jovial. El simple acto de una mirada era apasionante, saber que sólo bastaba un pequeño haz de luz sobre sus ojos para que éstos se tornaran maliciosamente deseables. Recorría sus venas el dulce sabor de una Diosa, en el sentido divino de la palabra. Era asombroso observar miradas distantes con el rabillo del ojo apreciando el tiempo que éstas se clavaban en su esencia. No era una preciosura, su nariz algo prominente y sus brazos cual escarbadientes hubieran sido fatales de no ser por el poder que le había sido concedido. Su elixir era el secreto. Al llegarle la temprana madurez había adquirido los valores dignos de una deidad y el tacto característico de una madre.
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domingo, diciembre 4
No cuido de mi pelo, ni de mi piel, ni de mí.
Sólo lo hago cuando es necesario, y por ahora responden bien.
Sólo lo hago cuando es necesario, y por ahora responden bien.
Por ahora...
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